Cómo tener un vientre plano

2 años
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¿Te gustaría tener un vientre plano en poco tiempo? ¿Estás cansado/a de esconder los rollitos que se forman en tu estómago al sentarte? ¿Te gustaría tener una figura más armoniosa para el próximo verano? Entonces, no dudes en leer el siguiente artículo, donde conocerás tips ideales para tener un vientre plano.

Consejos prácticos para tener un vientre plano

Muchos son los consejos que te pueden ayudar a disfrutar de una silueta “soñada”. Si tu objetivo es tener un vientre plano, entonces, no dudes en prestar atención, recordar y cumplir estos tres consejos prácticos:

Procura tener una buena digestión

Digestion sana

Este es el punto de partida para cualquier vientre plano. ¿Cómo se obtiene una buena digestión? Comiendo los alimentos que corresponden. Fíjate en la cantidad de comida que ingieres y en los ingredientes de tus platillos y entrantes.

Procura consumir un snack o tentempié saludable a mitad de la mañana y de la tarde, con el fin de que el estómago no esté repleto únicamente de jugos gástricos al momento de almorzar o cenar. Si sueles tener problemas de digestión, deja de lado las comidas que te caen más pesadas. En general, las grasosas, muy condimentadas y demasiado calientes son las peores para tu estómago.

Realiza ejercicio

Ejercicio abdominal

No hay resultados sin sacrificio, eso ya lo deberías saber. Si realmente quieres lucir un vientre plano ¡tienes que moverte! De esta manera, fortalecerás los músculos abdominales y eliminarás la grasa que se aloja en esa zona tan problemática. Algunos de los mejores ejercicios para lograr tu objetivos son los aeróbicos, los abdominales, la caminata, el trote o la bicicleta. Recuerda que para que tengan efecto debes realizarlos por lo menos 30 minutos al día, cinco veces a la semana. La clave del éxito radica en la constancia y en el compromiso.

Aliméntate de manera saludable

Como ya se ha dicho en otro de los tips para tener un vientre plano, lo que comes afecta directamente a cómo luces. El fracaso de muchas dietas no es qué se come, sino cuánto se come. Un plan alimentario bajo en grasas y con más vegetales y frutas crudas te ayudará a lograr tu cometido.

Trata de eliminar los fritos, los chocolates y dulces, el alcohol, los postres y la comida rápida. Prefiere además de las hortalizas las legumbres y los cereales integrales. Si comes carne, opta por el pescado en primer lugar, el pollo en segundo y la ternera en tercero. Prepáralas a la plancha, al vapor o asado, no fritos.

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